El casamiento
El casamiento
Aldo Garay
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Documental
2011
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70min
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Garay filma una historia de amor, la misma que había empezado con "Mi gringa. Retrato Inconcluso" (1996) y que a partir de la noticia del casamiento del título, decide retomar. Es observador participante de esta historia y la aborda sin discursos pero con respeto y afecto.

Sinopsis

Esta puede ser entendida como una secuela o una conclusión de un trabajo previo del director llamado "Mi Gringa, retrato inconcluso". En ese documental anterior, Garay se había acercado por primera vez a la figura de Julia Brian, transexual uruguayo que se sometió en 1993 a la complicada cirugía de cambio de sexo, pero cuya identidad femenina fue reconocida por el Estado uruguayo recién en 2005. Y era también una historia de amor de más de dos décadas, la de Julia con Ignacio González, veterano ex obrero de la construcción con un complicado pasado a cuestas. Este nuevo trabajo de Garay tuvo su origen en un llamado de la pareja al director, informándole de su próximo casamiento y pidiéndole que oficiara de padrino. Garay no solamente aceptó, sino que tomó su cámara para mostrar lo que pasaba y recuperó imágenes de su film anterior para incorporarlos al que comenzó a hacer. El resultado tiene la espontaneidad y la frescura de unos trozos de vida captados casi al azar. Sigue con ritmo pausado y seguro, a menudo sin diálogo, la existencia cotidiana de la pareja, entre cruza imágenes pasadas y presentes para dar cuenta (a veces con una punta de inevitable crueldad) el paso del tiempo y lo que éste ha hecho, sobre todo, con el físico de Ignacio. El casamiento está hecho de pequeños momentos: la interacción de Julia e Ignacio con su mascota, la ida al peluquero o a dormir, el dato más dramático de las diálisis de ella o el deterioro físico del hombre. Alguien ha dicho ya que la película era la persuasiva crónica de una historia de amor ubicada en “la vereda de la diversidad”, y un testimonio acerca de la problemática de la soledad, la búsqueda de compañía, los miedos engendrados por la ausencia de un “otro” (más aún con el avance de la edad) y la innegable necesidad humana de poder amar y ser amado, un deseo que siempre y para todos, irá más allá de cualquier condición o convencionalismo social. Un film a la vez sencillo, inteligente y honesto, que observa sin juzgar, quiere a sus personajes sin sentimentalismos, y deja que el espectador saque sus propias conclusiones.

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